Sentirse vacío
febrero 08, 2023Sentirse vacío es una de las peores sensaciones que puede experimentar una persona. Si sientes un vacío interior, si en los últimos tiempos nada te motiva y crees que la vida ha perdido el sentido, es probable que estés atravesando por un período de vacío existencial. Muchas personas experimentan ese sentimiento de vacío en algún momento a lo largo de su vida, el cual llega acompañado de soledad, anhedonia y la sensación de estar desconectado del mundo.
¿Qué causa ese sentimiento de vacío emocional?
El vacío emocional puede estar causado por muchas razones. Una de las más habituales es la pérdida de un ser querido, ya sea porque ha muerto o porque se ha producido una separación. Sin duda, la ausencia de la persona que durante cierto tiempo le ha proporcionado un propósito y estructura a tu vida, puede desencadenar esa sensación de vacío interior. Ocurre con frecuencia cuando se pierde un hijo (o cuando estos se van de casa) o se produce una separación de pareja.
La sensación de vacío también puede desencadenarse por la pérdida del trabajo, sobre todo si era muy importante para ti y muchos de tus sueños, expectativas y metas dependían de él. Un cambio repentino que te obligue a renunciar a una parte trascendental de tu vida, como puede ser la mudanza a otro país o una enfermedad, también puede generar ese sentimiento de vacuidad. De hecho, en los periodos de transición suele aflorar esa sensación de vacío existencial, ya que estas etapas van acompañadas de incertidumbre y suelen demandar una reestructuración importante en los planes de vida
Sin embargo, es importante comprender que esas situaciones solo actúan como desencadenantes. El sentimiento de vacío no se debe exclusivamente a la pérdida sino que se relaciona más con el “yo”. El vacío existencial es, ante todo, una disociación que implica la pérdida de contacto con uno mismo. Es como si poco a poco te fueras desconectando de ti y comienzas a ver pasar tu vida sin ningún interés, como si fueras un mero espectador de una obra que carece de sentido.
Lo que sucede es que mientras te mantenías enfocado en un objetivo o una persona, no le prestabas atención a lo que sucedía dentro de ti, a esa progresiva reducción de tu esfera de intereses. Por eso, en la base de esa vacuidad también se suele esconder un estado de frustración existencial provocado por las metas, anhelos y expectativas malogradas.
Por ende, la sensación de vacío también implica un problema de auto-aceptación y una incapacidad para encontrar nuevos sentidos que te permitan reencauzar tu vida
Los problemas que acarrea el vacío existencial
Sea cual sea la causa, ese sentimiento de vacío puede hacer que te sientas embotado emocionalmente, sin ánimos, solo y/o ansioso. Algunas personas intentan llenar ese vacío con una larga lista de actividades diarias que les impidan pensar, otras encuentran consuelo en la comida o sustancias adictivas como las drogas y el alcohol y otras se refugian en las compras compulsivas. Sin embargo, ninguna de esas alternativas son soluciones definitivas, son paliativos momentáneos que solo sirven para acrecentar aún más la sensación de vacío interior.
Cuando el vacío existencial no se aborda, lo más común es que la persona termine sufriendo una depresión, la cual se acompaña de la pérdida de la capacidad para experimentar placer, sentimientos de desesperanza e indefensión, así como, en los casos más graves, de ideación suicida.
Se ha apreciado que las personas que padecen depresión y anhedonia muestran un funcionamiento cerebral diferente. Varios estudios señalan que se produce una disrupción del mecanismo que nos permite experimentar placer.
Cuando algo nos agrada, la dopamina inunda algunas partes del cerebro, como el cuerpo estriado, una zona relacionada con la identificación de los estímulos significativos emocionalmente y la activación de las respuestas emocionales correspondientes de alegría, gozo y satisfacción.
Sin embargo, en las personas deprimidas que sufren anhedonia el cuerpo estriado es hipoactivo mientras que la corteza prefrontal ventral, un área vinculada con los estímulos aversivos y desagradables, es hiper-reactiva.
En otras palabras, el cerebro de estas personas solo responde ante los estímulos negativos, lo cual contribuye a fortalecer la tristeza, la desesperanza y la sensación de vacío. Afortunadamente, este mecanismo se puede revertir con el tratamiento adecuado.

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